El Colegio Montesclaros ofrece un menú saludable y equilibrado para el nuevo curso escolar

16 Septiembre 2019
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General

El Colegio Montesclaros presenta su menú para el nuevo curso 2019/2020, para el que ha tomado como referencia el Documento de consenso sobre la alimentación en los centros educativos a nivel nacional y las recomendaciones de la FAO y RDIs en cuanto a requerimiento de energía. El análisis nutricional se ha realizado en base al menú rotacional de 7 semanas para los centros de enseñanza Educare, siempre comparándolo con el documento de referencia de ámbito nacional en materia de alimentación en colegios.

 

Es fundamental que durante la etapa escolar se asegure una ingesta suficiente de energía y nutrientes con el fin de preservar el crecimiento y el desarrollo físico e intelectual de los alumnos. La comida debe cubrir alrededor de un 30-35% de las necesidades energéticas diarias, y el menú tiene que ser equilibrado (en las proporciones recomendadas según rango de edad), variado (con todos los grupos de alimentos en diferentes elaboraciones), suficiente y adecuado (en cantidad de energía y requerimientos de nutrientes para la población a la que va dirigida).

 

Cabe destacar que los menús se han elaborado con el objetivo de que exista un equilibrio entre los platos para que se obtenga el aporte correcto (51% hidratos de carbono, 32% lípidos y 17% proteínas) a través de alimentos ricos en proteínas (pescado, carne, huevos y legumbres), alimentos ricos en hidratos de carbono (arroz, pasta, patata y legumbre) y ración diaria de verdura (verdura entera cocinada o cruda en forma de ensaladas o en cremas). El menú se complementa diariamente, de tal forma que cuando el primero es una verdura su guarnición es un alimento que aporta hidratos de carbono y viceversa, mientras que las proteínas se recogen en los segundos platos.

 

Es importante que las técnicas culinarias que se utilizan en la elaboración del menú también sean diferentes, por lo que se debe optar por métodos más saludables que no añadan un extra de grasa a las elaboraciones (guisos, planchas, hornos), limitando las frituras a una vez a la semana para segundos platos y otra para guarniciones. Además, se debe evitar el uso de la misma técnica culinaria en los componentes del menú diario.